La primera vez que vi una farmacia funcionar sin su dueño dentro, me voló la cabeza.
Era una farmacia grande. La llevaba una responsable que lo tenía todo bajo control: los pedidos, el equipo, los números. ¿Y el propietario? Aparecía de vez en cuando, veía que todo iba bien y se marchaba. Vivía de su farmacia sin vivir dentro de ella.
Esto fue antes de dedicarme a esto. Aquella responsable era mi mujer. Y lo que vi en aquella farmacia se me quedó grabado: se podía. El sueño que casi ningún titular se atreve a creer era posible, lo tenía delante.
No soy farmacéutico. Y por eso veo tu farmacia como lo que es: un negocio.
Me llamo Néstor. Estudié Administración y Dirección de Empresas y me he pasado más de veinte años en la empresa privada, aprendiendo pieza a pieza, con mi dinero en juego, justo las cuatro cosas que a un titular de farmacia nunca le enseñaron en la facultad.
No lo aprendí en un libro ni en un curso de fin de semana. Lo aprendí trabajando, equivocándome y arreglándolo. Y si te fijas, cada etapa de mi vida es una de las cuatro áreas que hoy trabajo en tu farmacia:
Empecé en contabilidad e inversiones
La salida típica de un graduado en ADE. Ahí aprendí a leer unos números y entender qué está pasando de verdad por detrás, más allá de si «el mes ha ido bien». Eso es lo que hoy hago con tus finanzas.
Me pasé a ventas, en el Baix Llobregat (Barcelona)
Llevé una delegación propia y los resultados fueron brutales. Ahí descubrí que me apasionaban las ventas y la psicología de la gente: por qué compra, qué la mueve, cómo se la acompaña sin presionarla. Justo lo que tu equipo necesita aprender en el mostrador.
Monté una empresa de telecomunicaciones con mi hermano
Y aprendí por las malas lo que cambia cuando el que paga las nóminas eres tú. La gestión de un equipo, las decisiones difíciles, lo que cuesta que la gente reme contigo. Es el aprendizaje más duro, y el que más te hace falta para soltar tu farmacia sin que se caiga.
Acabé en calidad y control interno
Consultoría de procesos por dentro de la empresa: mirar cómo se hacen las cosas y montarlas para que salgan bien siempre, dependan de quien dependan. El círculo se cerró. Esa es la base de todo lo que ordeno en tu farmacia.
Veinte años de empresa privada me dieron las cuatro piezas que a ti, con todo tu conocimiento sanitario, nadie te dio. Esa es la parte que te falta. Y es justo la que yo traigo.
Por qué dejé el mundo corporativo para meterme en esto
En mi última etapa conocí a mi mujer. Es farmacéutica, y a través de ella entré en un mundo que no conocía. Me fui asombrando de una cosa tras otra, pero sobre todo de esta: un titular de farmacia tiene un activo que cualquier empresario querría. Clientes que entran solos, zona protegida, un negocio sólido. Y aun así, la mayoría se pasa la vida trabajando como si todavía estuviera empleado en la farmacia de otro.
Vi de cerca el problema. Un conocimiento técnico enorme y unas carencias de gestión igual de grandes, sin que ellos sean conscientes siquiera de lo que se están perdiendo. Saben de fármacos y de pacientes. De dirigir una empresa? Lo que buenamente han podido a base de palos. Y mientras tanto, su mayor activo se queda a medio aprovechar y ellos se convierten en esclavos de su propia farmacia.
Por eso lo dejé. Porque creo de verdad en una idea simple: tu negocio es el medio, no el fin. Has estudiado, te has endeudado y te has dejado la piel para tener tu farmacia. Sería una pena que el premio fuera pasarte la vida encerrado en ella. Lo que vi en la farmacia de mi mujer no es un sueño de vende humos. Es lo que pasa cuando alguien con cabeza de empresa ordena lo que el titular, solo, no tuvo tiempo ni herramientas de ordenar.
Lo más difícil, por cierto, no fue ordenar la farmacia de mi mujer. Fue que ella misma se viera distinto: que dejara de pensar como la responsable que lo hacía todo y empezara a verse como la empresaria que decide. Ese cambio de cabeza es el principio de todo. Y es el que quiero ayudarte a dar.
¿Y si tu farmacia pudiera funcionar como aquella?
Si crees que puedo ayudarte, como ayudé a mi mujer, a coger el control de tu oficina de farmacia, cuéntame tu caso en una llamada de 20 minutos. Sin ningún compromiso. Para conocernos y para que me expliques bien por dónde anda la tuya.
Agenda tu llamada de 20 minutosTengo claro que puedes ayudarme. Quiero mi Diagnóstico Estratégico (1.200 €) →